Mi recomendación para comprar vuestras zapatillas es que acudáis a una tienda especializada (si está especializada en zapatillas deportivas mejor) y le digáis al dependiente que queréis unas zapatillas para entrenar para triatlón, que necesitáis consejo y le dejéis que hable. Si os pregunta por vuestro peso, el tipo de pisada, cuánto tiempo váis a entrenar o vuestra experiencia, si véis que dominan el tema de las zapatillas y no se limita a decir “esta la compran mucho” es muy posible que estéis en un sitio en el que dominen el tema.
Deben recomendaros para comparar al menos tres pares de zapatillas. Haced la primera ronda de pruebas con un pie (ojo con los calcetines que llevéis) y poneos de pie. Repasad las sensaciones en el empeine, punta de los dedos, talón. ¿La notáis larga o corta, ancha o estrecha?.
Cuando hayáis hecho algún descarte haced otra ronda pero probando en ambos pies el mismo modelo y repetid la operación. No comparéis una zapatilla en un pie con otra diferente en otro porque los pies son diferentes y os engañarán. Cambiaos una y otra vez las zapatillas hasta que elegir una sea un tema de cara o cruz.
No compréis las zapatillas si os producen alguna molestia. El buen vendedor no os animará para que os llevéis un par si no las notáis bien y preferirá perder esa venta y que le hagáis buena publicidad “boca a oreja” a colocaros unas zapatillas que os molesten y habléis mal de su tienda.
Lo primero que os preguntarán cuando vayáis a comprar unas zapatillas deportivas es si tenéis la pisada neutra, pronadora o supinadora, es decir si pisáis plano, hacia el interior o hacia el exterior.
Mi recomendación, por supuesto, es que esto os lo debe decir un podólogo, que os hará subiros a un podoscopio y verá si tenéis alguno de estos problemas.
Podeis tener alguna pista observando vuestro propio calzado y viendo hacia que lado se os desgasta más la suela de los zapatos, pero el podólogo será el que os pueda decir el grado de inclinación e incluso recetaros suelas ortopédicas que os permitirán correr evitando el riesgo de lesiones perfectamente evitables.
No uséis jamás zapatillas deportivas de todo a 100. Nunca.
El pie es una estructura muy compleja y si le estamos “metiendo caña” con el entrenamiento y encima no le proporcionamos unas condiciones adecuadas de trabajo el equilibrio estructural del mismo se resentirá.
Casi mejor que el pie debía haber puesto la pierna.
Un consejo muy bueno que me dieron al poco de empezar a correr fue que para entrenar diese zancadas cortas y frecuentes.
Tendemos a hacer ejercicio tal y como vemos en la tele y así intentamos correr como los que hacen maratones en dos horas sin tener en cuenta que son profesionales con una preparación muy superior a la que nosotros tendremos nunca. Una zancada corta (para un principiante) tiene muchas ventajas.